En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a Mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con Mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi Corazón misericordioso (Diario. 1588).
Santa Faustina hoy es una las mayores almas místicas y está entre los santos más conocidos de la Iglesia. A través suyo, el Señor Jesús ha transmitido al mundo el gran mensaje de la Divina Misericordia, mostrándonos un modelo universal de la perfección cristiana e inspirando en la Iglesia una gran obra: El Movimiento Apostólico de la Divina Misericordia
Nació el 25 de agosto 1905 como la tercera hija de entre diez hermanos de una pobre y piadosa familia campesina de la aldea de Glogowiec formada por Marianna y Estanislao Kowalscy. En el santo bautismo, celebrado en la iglesia parroquial de Swinice Warckie, se le dio el nombre de Elena. Desde su más tierna infancia, de pequeña destacó por la piedad, y el amor a la oración, la laboriosidad y la obediencia, y por una gran sensibilidad ante la pobreza humana. Ya desde los 7 años Elena sintió en su alma la vocación a la vida religiosa, pero sus padres no le dieron el permiso para que entrara en el convento. Ante la negativa, la niña intentó apagar dentro de sí la llamada de Dios; sin embargo, apresurada por la visión de Cristo sufriente, decidió irse a Varsovia, donde el 1 de agosto de 1925, ingresó en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia. En el convento, ya como Sor María Faustina, vivió trece años ejerciendo como cocinera, jardinera y portera en muchas casas de la Congregación, siendo los períodos más largos los que pasó en las casas de Plock, Vilna y Cracovia.
Largos años de su vida de religiosa fructificaron con muchas gracias extraordinarias: revelaciones, estigmas ocultos, su participación en la Pasión del Señor, el don de bilocación, el don de poder leer en las almas humanas, el don de profecía, y el don poco frecuente de los desposorios místicos. Para ella, vivir a fondo el contacto con Dios, con la Virgen María, con los ángeles, con las almas del purgatorio y con los santos, es decir, con todo el mundo sobrenatural, fue para ella algo tan real y auténtico como el mundo percibido por los sentidos.
La misión de Sor Faustina quedó anotada en su Diario que escribió bajo la petición de Jesús y de sus confesores. En él anotó fielmente los deseos del Señor así como describió los encuentros de su alma con Él. Secretaria de Mi más profundo misterio, has de saber que estás en confidencia exclusiva Conmigo; tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre Mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas consuelo y adquirirán valor para acercarse a Mí (Diario 1693). Esta obra nos acerca, de un modo extraordinario, al misterio de la misericordia de Dios. No sólo maravilla a la gente sencilla, sino también a personas del mundo de los estudiosos, quienes descubren en ella como una fuente adicional para sus estudios teológicos. El Diario ha sido traducido a muchos idiomas, entre otros, inglés, alemán, italiano, español, francés, portugués, árabe, ruso, ucraniano, esloveno, húngaro, checo y eslovaco.
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La misión de Santa Faustina, dicho de otro modo, consiste en 3 tareas:
- Propagar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios que abraza a toda persona.
- Alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, especialmente para los pecadores, entre otras cosas mediante la práctica que el Señor nos propone de nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, que son: la imagen de Jesús Misericordioso con la inscripción: Jesús, en Ti confío, la fiesta de la Divina Misericordia el primer domingo después de Pascua, la coronilla de la Divina Misericordia y la oración en la hora de la Misericordia (a las 3 de la tarde). Jesús ha asociado a estas formas de devoción grandes promesas, siempre y cuando se vivan con un espíritu de abandono y con la práctica activa del amor al prójimo.
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- La tercera tarea de la misión de Santa Faustina consiste en iniciar un Movimiento Apostólico de la Divina Misericordia, que lleve a cabo la misión de proclamar y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, buscando la perfección cristiana que se consigue recorriendo el camino que nos ha indicado Sor Faustina. Se trata del camino de la confianza en Dios como un niño, actitud que se expresa mediante el cumplimiento de su voluntad, y ejerciendo la misericordia para con el prójimo. En la actualidad, este movimiento, dentro de la Iglesia, abarca a millones de personas en todo el mundo: hay congregaciones religiosas, institutos seculares, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas que de modo individual tratan de asumir y llevar a cabo las tareas que el Señor Jesús pidió a Sor Faustina.
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Extenuada físicamente por completo, con diversos sufrimientos, que aceptaba libremente como propiciación por los pecados de los demás, pero plenamente adulta de espíritu y unida místicamente con Dios, falleció, el 5 de octubre de 1938, a los 33 años de edad. La fama de su santidad fue creciendo en la medida que se iba propagando el culto de la Divina Misericordia, y en la medida que la gente recibía gracias otorgadas por su intercesión. En los años 1965-67, en Cracovia se llevó a cabo el proceso informativo de su vida y virtudes, y en 1968 se inició el proceso de beatificación en Roma, que se terminó en diciembre de 1992. Finalmente, 18 de abril de 1993, en la Plaza de San Pedro, en Roma, el Papa Juan Pablo II beatificó a Sor Faustina, y el 30 de abril del 2000 fue canonizada en Roma, también por Juan Pablo II. Sus reliquias se hallan en el Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia-Lagiewniki.
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