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II CONGRESO APOSTÓLICO MUNDIAL DE LA DIVINA MISERICORDIA
Cracovia – Łagiewniki – 1-5.10.2011

 

En los días 1 al 5 de octubre de 2011, en Cracovia, tendrá lugar el II Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia Divina (WACOM – World Apostolic Congres On Mercy). El lugar de encuentro de los devotos de la Divina Misericordia de todo el mundo será el Santuario en Cracovia – Łagiewniki, donde Sor Faustina Kowalska pasó sus últimos años, y donde hoy tiene su sede el centro mundial del culto a la Misericordia Divina.

 

El primer Congreso Mundial de la Misericordia tuvo lugar entre el 2 y 6 de abril de 2008 en Roma, por iniciativa del cardenal Christoph Schönborn y del cardenal Stanisław Dziwisz. En el Comité Organizador están, entre otros: el cardenal Camillo Ruini, Vicario de Roma, el cardenal Francis Arinze, Presidente de la Congregación de Asuntos del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el cardenal Stanisław Ryłko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, el cardenal Philip Barbarie de Lyon, el cardenal Audrys Baczkis de Vilna, el cardenal Peter Edrö de Budapest. Los debates tuvieron lugar en la Basílica de San Juan de Letrán. El último día del Congreso, el Domingo Blanco o también llamado Domingo de la Misericordia, los participantes del congreso participaron en la Eucaristía presidida por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Al final de aquel encuentro, el cardenal Stanisław Dziwisz invitó a todos los allí presentes a participar en el próximo Congreso de la Misericordia Divina que tendrá lugar en Cracovia, en el año 2011.

 

Cracovia, lugar del II Congreso de la Misericordia, es la antigua capital de Polonia. Cracovia es también la ciudad del Papa Juan Pablo II, y ahora se conoce como la Capital del culto a la Divina Misericordia, puesto que aquí vivió y trabajó Sor Faustina Kowalska, la gran  Apóstol de la Divina Misericordia. En Cracovia – Łagiewniki se encuentra el convento de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, donde el 5 de octubre de 1938 murió Sor Faustina; allí también fue enterrada en el cementerio conventual. El proceso de beatificación de Sor Faustina se inició en 1963, en Cracovia, por iniciativa del arzobispo Karol Wojtyła, y todo el proceso fue llevado a cabo en la Archidiócesis de Cracovia hasta la beatificación, en 1993, y la canonización en el Año del Jubileo 2000. En el convento cracoviense de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia fue guardado el Diario de Sor Faustina, en el que ella había descrito sus vivencias místicas y la misión de proclamar al mundo la Misericordia Divina, misión que le había sido transmitida por el Señor mediante vivencias interiores.

 

El Papa Juan Pablo II hizo del misterio de la Misericordia Divina el tema principal de su magisterio papal en la encíclica Dives in Misericordia (1980). Subrayó que la Misericordia, entendida como atributo de Dios, era la clave para entender la presencia de Dios en el mundo, que durante el siglo XX sufrió dos guerras mundiales, la terrible revolución de octubre, el nazismo hitleriano, el genocidio de los campos de concentración y el sistema comunista, que dominó gran parte de nuestro planeta. La Misericordia, según Juan Pablo II, es también la clave para entender al hombre contemporáneo, perdido y confuso entre diversas ideas filosóficas, que no son capaces de indicar el sentido y el objetivo de la vida. En esta situación de caos ideológico, el Papa Juan Pablo II señalaba la Divina Misericordia como signo de esperanza para toda la humanidad. En la Misericordia Divina los hombres contemporáneos descubren el verdadero rostro de Dios y el verdadero rostro del hombre. Entonces, la tarea de la Iglesia consiste en acercar ese misterio al hombre contemporáneo: “Es menester que la Iglesia de nuestro tiempo adquiera conciencia más honda y concreta de la necesidad de dar testimonio de la misericordia de Dios en toda su misión, siguiendo las huellas de la tradición de la Antigua y Nueva Alianza, en primer lugar del mismo Cristo y de sus Apóstoles. La Iglesia debe dar testimonio de la misericordia de Dios revelada en Cristo, en toda su misión de Mesías, profesándola principalmente como verdad salvífica de fe necesaria para una vida coherente con la misma fe, tratando después de introducirla y encarnarla en la vida bien sea de sus fieles, bien sea—en cuanto posible—en la de todos los hombres de buena voluntad” (Dives in Misericordia, VII)”. La Iglesia recurre a la misericordia de Dios ante todas las manifestaciones del mal y todos los peligros que aparecen en el horizonte de la vida de la humanidad contemporánea.

 

Dios transmitió a la humanidad, a través del testimonio de la vida de Sor Faustina Kowalska, el mensaje de la Divina Misericordia, como subrayó el Papa Juan Pablo II durante la homilía de canonización, el día 30 de abril de 2000: “La divina Providencia unió completamente la vida de esta humilde hija de Polonia a la historia del siglo XX, el siglo que acaba de terminar. En efecto, entre la primera y la segunda guerra mundial, Cristo le confió su mensaje de misericordia. Quienes recuerdan, quienes fueron testigos y participaron en los hechos de aquellos años y en los horribles sufrimientos que produjeron a millones de hombres, saben bien cuán necesario era  el  mensaje  de  la  misericordia”. Jesucristo, en revelaciones privadas, le dijo a Sor Faustina: “La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia” (Diario, 300). Así pues, a través de una religiosa polaca, este mensaje se ha convertido en un don que nos trae una luz especial para nuestros tiempos. La Luz de la Divina Misericordia permite entender mejor el sentido del mundo y de las transformaciones que estamos experimentando. También nos permite ver el lugar que los cristianos del siglo XXI deben ocupar, como testigos del amor infinito de Dios, que ilumina los senderos de la contemporaneidad.

  

El II Congreso Apostólico Mundial de la Divina Misericordia que se celebra bajo el lema La Misericordia como fuente de esperanza quiere reunir a los devotos de la Divina Misericordia de todos los continentes de nuestro mundo y dar la oportunidad de compartir con testimonios personales la misericordia experimentada en la propia vida y proclamarla al mundo entero. Será también un tiempo para profundizar el mensaje de la misericordia en el contexto de la “nueva evangelización” y una ocasión para buscar nuevos métodos para transmitir al mundo la fe en Dios misericordioso. Los participantes del Congreso quieren expresar también su unión con el Santo Padre Benedicto XVI, y a través de esta unidad ser signo de esperanza para toda la Iglesia y para el mundo entero.

La Archidiócesis de Cracovia y WACOM les invitan calurosamente a participar en el próximo II Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia Divina, que tendrá lugar en 2011.

 
Cardenal Stanisław Dziwisz
Arzobispo de Cracovia
 
Cardenal Krzysztof Schönborn
Arzobispo de Viena
 
 
Cracovia, el 3 de noviembre de 2010




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