El Santuario de la Divina Misericordia desde hace muchos años es el sitio donde tienen lugar los Congresos Internacionales de los Apóstoles de la Divina Misericordia, simposios y otros eventos dedicados a profundizar el misterio de la Divina Misericordia. El patronato de todos estos encuentros lo asume el Arzobispo metropolitano de Cracovia, el cardenal Stanislaw Dziwisz, y el responsable de la organización es el Rectorado del Santuario y la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia. Para los organizadores, las palabras de Benedicto XVI han sido un fortalecimiento claro, cuando al transmitir su bendición apostólica, nos exhortaba a que los congresos en Łagiewniki fueran un tiempo de reflexión y de encuentro, para que den abundantes frutos de la gracia en los corazones de todos, y despierten un nuevo entusiasmo para trabajar por la difusión del mensaje de la misericordia de Dios y para dar testimonio a través de obras concretas de caridad.
En los programas organizados hasta ahora, la temática de las conferencias estaba relacionada con el misterio de la Divina Misericordia y la misericordia humana en la Biblia, en los Padres de la Iglesia, así como en las enseñanzas de Juan Pablo II y en la escuela de espiritualidad de santa Sor Faustina. Los congresos y simposios son ocasión para el encuentro de representantes de órdenes religiosas, comunidades, miembros del apostolado de la Divina Misericordia en todo el mundo, pues todos ellos se sienten invitados a participar en la vida y misión de Jesús Misericordioso que revela al mundo entero el amor misericordioso de Dios hacia cada persona; ellos desean unirse también a la labor de proclamar la misericordia en la Iglesia. Los encuentros en el santuario de Cracovia, cerca de las reliquias de santa Sor Faustina, tenían un carácter formativo y, al mismo tiempo, eran una ocasión para dar testimonio y para la oración comunitaria.
En el 100 aniversario del nacimiento de santa Sor Faustina, entre los días 7 y 9 de octubre de 2005, tuvo lugar el II Congreso Internacional de los Apóstoles de la Divina Misericordia, bajo el lema: Llevar al mundo el fuego de la Misericordia. Este lema se refería al mensaje básico que nos dejó santa Sor Faustina, así como a las palabras que el Papa Juan Pablo II pronunció en su última peregrinación a Łagiewniki, en la que expresó su deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios, proclamado aquí a través de santa Faustina, lleguase a todos los habitantes de la tierra y llenase su corazón de esperanza
Entre el
2 y 4 de octubre de 2008 tuvo lugar el Tercer Congreso Internacional de los Apóstoles de la Divina Misericordia, bajo el lema: En la escuela de la misericordia de santa Sor Faustina y del Siervo de Dios Juan Pablo II.
Las conferencias, testimonios y oraciones de los participantes se centraron en la misericordia en las relaciones humanas, para las que el punto de referencia es la misericordia de Dios, y la enorme riqueza del pensamiento y práctica habida en toda la historia de la Iglesia. Para Sor Faustina y Juan Pablo II, la misericordia humana es inseparable de la misericordia de Dios. Él es la fuente de toda bondad, amor y misericordia. Esto último no se refiere a la necesidad de practicar actos ocasionales de caridad, sino que se trata de una actitud íntegra que abarque toda la vida en favor de los necesitados; ejercer la misericordia consiste en un proceso en el que existe una relación de donación mutua, pues sólo entonces, en efecto, es realmente un acto de amor misericordioso: cuando, practicándola, nos convencemos profundamente de que al mismo tiempo la experimentamos por parte de quienes la aceptan de nosotros. Si falta esta bilateralidad, esta reciprocidad, entonces nuestras acciones no son aún auténticos actos de misericordia (DM 14).
Los organizadores del II Congreso Mundial de la Divina Misericordia WACOM 2011 esperan que el próximo encuentro de los devotos de la Divina Misericordia que vendrán de todas partes del mundo, tenga lugar en la capital de la Divina Misericordia en Cracovia - Lagiewniki, y que sea un gran encuentro de fe, el cual con certeza desempeñará un papel importante en la vida de la Iglesia; se pondrá de manifiesto la belleza y la riqueza de la misericordia de Dios, también fortalecerá y exhortará a los apóstoles de la Divina Misericordia de nuestros tiempos para que encarnen en sus propias vidas "una nueva imaginación de la misericordia."